Fiscalidad y tributación del juego online en España: los impuestos que tienes que pagar

Hoy abordamos en Bets una de las cuestiones que más preocupa a los clientes de casas de apuesta online: los impuestos que deben pagar por sus ganancias de juego online. Repasaremos la legislación, las dudas más frecuentes e intentaremos ayudaros a que cumpláis con Hacienda como buenos ciudadanos que sois.

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Según los últimos datos del mercado de juego online publicados por la Dirección General de Ordenación del Juego del Ministerio de Hacienda, en septiembre de 2016 el número de jugadores registrados en casas de juego online ascendía a 732 466, que crecen a razón de unos 200 000 al mes desde finales de 2015.

Las cantidades que movieron en septiembre de este año las apuestas deportivas fueron de 125 593 394 de euros en apuestas convencionales y otros 284 243 318 en apuestas en directo. Es decir, que el mercado de apuestas deportivas en España (sin contar las apuestas hípicas, de contrapartida, de intercambio, cruzadas o mutuas), movió en el mes de septiembre de 2016 casi 140 millones de euros. Ahí es nada.

El fenómeno de las apuestas deportivas online se extiende como la pólvora y cada vez son más los jóvenes que se apuntan a probar, porque hacer una apuesta deportiva online es fácil y barato. Como comprenderás, esta actividad económica no puede ser ignorada por Hacienda, que obtiene de las casas de apuestas tanto los datos de sus beneficios como los datos de lo jugado y ganado por los apostadores. Y aquí es donde llegan las preguntas de muchos jugadores -y las desagradables sorpresas de otros-, que dudan de si las ganancias del juego tributan (si pagan impuestos) y cuánto. Quienes han ganado mucho dinero en apuestas -que son unos pocos, la verdad-, tienen obligación de declarar y si no lo hacen se pueden encontrar con que un simpático inspector de Hacienda le haga una visita.

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Los impuestos

Como norma general, los ciudadanos debemos pagar impuestos para contribuir a la caja común del país, de donde salen los servicios públicos de los que disfrutamos. Cada uno pone su granito de arena en función de lo que tiene, de lo que gana y de las actividades económicas que desarrolla. Esta es la teoría. Luego en el práctica -como ya sabemos-, el mundo no es perfecto y el sistema tributario mucho menos. Hay gente que tiene poco y paga bastante y gente que tiene mucho y se escaquea que no veas. Pero la respuesta no es convertirnos todos en defraudadores alegando que “los ricos son los que menos pagan”: si todos decidimos hacer demagogia práctica viviremos en el caos. Si nadie pagase impuestos los servicios públicos no existirían, las carreteras serían caminos de cabras, los hospitales no funcionarían y no habría colegios públicos o centros para mayores o parques y polideportivos… recuerda eso y cómo te afecta a ti o la gente que te importa cuando valores si declarar o no. De nuevo, ya sabemos que todo no es perfecto, pero la perfección la hacemos entre todos y cumpliendo con nuestras obligaciones contribuimos a que todo funcione mejor.

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Cuando haces tu declaración cada año en los meses de mayo y junio, estás dando cuentas al fisco de lo que has ganado el año anterior con tu trabajo, actividades económicas de cualquier tipo, con tu patrimonio (las cosas con valor fiscal que posees como las casas, locales, obras de arte, etc.) o con acciones y otros instrumentos financieros, por ejemplo. Conforme a lo que hayas ganado y las tablas con las que se regula cuánto paga cada uno en función de sus ingresos, así pagarás en tu declaración para contribuir al patrimonio del Estado, que los gobiernos gestionan en nombre de todos los ciudadanos. Por supuesto, a las ganancias también se les restan conceptos como las aportaciones a entidades sociales o laborales (ONGs y sindicatos), aportaciones a planes de pensiones y cuentas vivienda y otros conceptos por los que puedas tener beneficios fiscales.

Tras este inciso cívico, lo que tienes que saber es que las ganancias del juego pagan impuestos. Es decir, como norma general, tienes que pagar a Hacienda por las ganancias que obtengas haciendo apuestas, pero depende del importe de dichas ganancias.

Si no declaras tus ganancias en el juego, es más que probable que Hacienda te haga una visita: las inspecciones han aumentado notablemente en los últimos años. Un ejemplo: en el año 2015, se realizaron un total de 107.580 inspecciones en todo el país, un 8% más que en 2014. En caso de que no hayas declarado teniendo que hacerlo y Hacienda te pille, tendrás que pagar lo que no hayas declarado, más una multa de entre el 50% y el 150% de la cantidad defraudada. 

En este divertido vídeo puedes aprender un poco más sobre el IRPF, lo cual nunca está de más.

La Ley del Juego

La Ley del Juego, Ley 13/2011, de 27 de mayo, es la que establece las normas que todos los actores de este mercado deben cumplir: casas de apuestas, jugadores, organismos reguladores y de control…

La Ley del Juego no habla únicamente de los impuestos que deben pagar los jugadores, sino que regula toda la actividad, estableciendo normas sobre la protección de los jugadores y sus derechos, las licencias de las casas, quiénes pueden operar como casa de apuestas y qué requisitos deben cumplir, homologaciones técnicas, los organismos competentes en materia de juego, infracciones y sanciones y muchos otros aspectos relacionados con la actividad del juego. Conviene que todos los jugadores le echen al menos un vistazo.

Pero vamos ya a lo práctico:

¿Qué impuestos tengo que pagar por mis ganancias en el juego? 

Para empezar, debes saber que los ingresos netos que obtengas con actividades de juego no pagan impuestos siempre que no superen a las pérdidas. Es decir, si pierdes más que ganas, no debes pagar impuestos por tus ganancias en el juego. Tampoco debes declarar si tus ganancias no superan los 1000 €. 

Debes pagar impuestos por las ganancias del juego cuando tus ganancias superan a las pérdidas, siempre que estas ganancias superen los 1000 €. Las ‘ganancias’ del juego incluyen TODAS las ganancias derivadas de apuestas o juego que hayas tenido en TODAS las casas de apuestas en las que tengas cuenta, además de los bonos y saldos retenidos en tus cuentas. Es decir: hayas sacado el dinero de tu cuenta en la casa de apuestas o no, debes declararlo. El total ganado es el total ganado, da igual dónde esté el dinero. Si crees que por no tenerlo en el banco Hacienda no sabrá que lo tienes, te equivocas: las casas de apuestas proporcionan al fisco toda la información contable de las cuentas de sus clientes.

Y sí, los bonos tributan. Si el total de tus ganacias del año en una casa de apuestas suma 1.100 € y cien de esos euros son un saldo de bono que te ofreció la casa de apuestas, has podido jugar con él y puede que generar con él parte de tus ingresos. Aunque en el seno de la casa no funcione como un saldo ‘real’, para Hacienda sí lo es.

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Todo esto se refiere -como todos los tributos o impuestos de las personas físicas (los ciudadanos, que no son empresas ni entidades)-, a las cantidades ganadas durante el año: no debes preocuparte por el dinero total que tienes en tu cuenta, sino por las ganancias y el saldo neto de tus apuestas en el año. Por eso, es muy importante que como jugador lleves un control de tus apuestas, porque es muy fácil tener una falsa sensación de ganancias o pérdidas en función de tus últimas apuestas, pero lo que cuenta es el saldo total del año. Las ganancias o las pérdidas no se acumulan de un año para otros: la Renta se liquida anualmente.

Unos ejemplos de cuándo debes declarar y cuándo no:

  • Si durante el año has apostado un total de 2550 €, ganando 1035 € y perdiendo por tanto 1515 €, tus pérdidas superan a las ganancias, por lo que no tendrás que reflejar tus ganancias en la renta.
  • Si apostaste 2550 € y ganaste, digamos, 2894 € en todo el año, has ganado 344 €, por lo que tampoco tendrás que tributar.
  • Si apostaste 2550 € y ganaste 5623 €, tus ganancias netas sería de 3073 €, una cantidad que debes declarar a Hacienda.

El artículo 96 de la Ley de Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (LIRPF), lo dice claramente: “En ningún caso tendrán que declarar los contribuyentes que obtengan exclusivamente rendimientos íntegros del trabajo, de capital o de actividades económicas, así como ganancias patrimoniales, con el límite conjunto de 1.000 euros anuales y pérdidas patrimoniales de cuantía inferior a 500 euros”.

Es decir, sólo tienes que reflejar tus ganancias en apuestas (o en cualquier cosa) en la Renta si tienes beneficios netos (lo ganado menos lo apostado) y estos superan los 1.000€. En todo caso, aunque los declares -que es obligatorio-, y en función de tus circunstancias personales y el mínimo familiar exento de tributación, si la cantidad no supera unos 5000 euros, es probable que Hacienda no te retenga nada; pero que nadie se tome esto como norma porque todo depende de las circunstancias, ingresos y desgravaciones que aplique cada uno. El Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF), es un impuesto progresivo, lo que significa que pagas en función de lo que ganas: el porcentaje que pagas a Hacienda aumenta según van aumentando los ingresos.

¿En qué parte de la Renta se meten las ganancias del juego?

Las ganancias que obtengas con el juego se incluyen, a falta de otro más específico, en el apartado de rendimientos del trabajo. Se trata de una ganancia patrimonial, como la que te pueden reportar, por ejemplo, los rendimientos de las acciones de un banco. Lo que pagues dependerá de tus ingresos totales, de las desgravaciones que puedas aplicar legalmente y de la Comunidad Autónoma en la que vivas, porque los impuestos son una de las competencias que las comunidades tienen transferidas. Es decir, que en unas comunidades se pagan más impuestos y en otras menos, en unas comunidades se paga más por unos conceptos que en otras, en algunas comunidades se pueden desgravar unas cosas y otras no… cada Comunidad tiene sus reglas.

¿Se pueden deducir las pérdidas del juego en el IRPF?

Una vez que tienen claro las ganancias que deben declarar a Hacienda, muchos apostadores se preguntan si pueden deducir sus pérdidas de juego en la Renta. Sólo puedes deducir las pérdidas de juego en tu declaración si el saldo final de tus apuestas es positivo. Es decir, si ganaste dinero con las apuestas, podrás deducir las pérdidas, pero no puedes registrar pérdidas de juego para que el Estado te rebaje el dinero que tiene que pagar: lo has empleado en una actividad recreativa para ganar dinero, no lo has donado a la caridad. De este modo se evita que gente que se ha jugado el sueldo en el póquer, encima no pague impuestos, que hay quien lo intenta…

Esperamos haber resuelto algunas de las dudas habituales entre los jugadores al respecto del pago de impuestos sobre las ganancias del juego pero si te quedan más, Hacienda tiene información online que puede servirte de ayuda y teléfonos de atención sobre información tributaria básica: 901 33 55 33 y 91 554 87 70.